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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

viernes, 10 de marzo de 2023

Fino hielo

Tú y yo,
jugando al golpe más certero,
hiriéndonos como si nada,
caminando sobre fino hielo.

Pasión,
bien que se creía inagotable,
pero que se agota más a cada paso
dado en estos delgados y gélidos cristales.

Mis amigos,
racionalizando la traición infame
y vendiendo madurez por abandono,
hacen que el hielo se resquebraje.

Viperinas
son las lenguas que hablan de honestidad
cuando en realidad actúan por malicia,
rompiendo el huelo por el que caminar.

Agua fría
solo queda y floto en ella tiritando.
Mi sangre emana por todas las heridas
que me haces cada vez que abres los labios.

Te quiero.
Te quiero pero no sé qué hacer por ti, por nosotros.
No sé que hacer para volver a aquellos días
en los que no había hielo al mirarte a los ojos.

domingo, 5 de marzo de 2023

Bondad silente

Si supieran muchas veces cuanto callo,
a lo mejor mejor algunos se sorprenden.
Miro las cosas, viendo siempre el mismo fallo:
que sé que no duraran para siempre.

Puedo poner orden en mis versos
o hacerlos
con el caos más insensato.
No importa, pues una vez haya muerto,
muchos de ellos o todos serán olvidados,
como antes los de otros
fueron.

Nada durará para siempre y por eso muchos buscan
Vivir cada momento tanto como pueden.
Pero al final, sea en la tumba o en la urna,
Poco importan las experiencias que vivieses.

Las calles cambian, los vecinos se mudan,
los amigos y la familia de pronto se desvanecen
y, si pienso en hacer la herida más profunda,
pienso en pediatras y en profesores, consciente
de que muchos ya son solo un vago recuerdo,
si no una constante laguna por hacernos viejos.
Tan pronto como dejamos las huellas
estas se borran con absoluta indiferencia.

Nada es eterno y sé que poco puedo hacer,
pero eso no me anima a ser un cínico.
No me siento liberado, no me siento privilegiado.
Estoy roto sabiendo que no hay placer
que me prepare para el final de mis pasos,
pero sereno de saber que daré todos amando,
sin destruir, sin convulsionar a los que sufren
sin dejar más huella que silencios:
silencios de complicidad, de apoyo, de refugio,
silencios de contención cuando, como de costumbre,
vea algo que me atrape en mis usuales remordimientos,
en ver siempre el mismo fallo:
saber que nada será para siempre,
ni siquiera mis versos más refinados,
ni siquiera esta extraña bondad silente.

domingo, 26 de febrero de 2023

Nada persiste

Nada persiste, ni siquiera en la memoria.
Las horas, los días, las semanas
pasan volando y sientes un nudo en el pecho
con las lagunas que acompañan
a una escena cotidiana que paulatinamente
se va difuminando.
A veces, cuando no miramos,
las cosas se cambian de sitio para herirnos. 

Nada persiste, ni siquiera en la memoria.
Mirando un rostro, encuentro arrugas,
granos o lunares nuevos.
Recordar una cara, cartografía infinita
para un Sísifo cuya roca se hace más pesada
con la ansiedad tecnocapitalista
y los estragos de la vejez.

Nada persiste, ni siquiera en la memoria.
Lo que un día fuimos cobra sentido
con triunfos a veces sin relación.
Sigo al pie de la letra la canción:
"Cada vez que me miro al espejo me veo distinto".
Pero lejos de ser amasijo de huesos,
soy un suave ovillo de sueños
que poco a poco se va de deshilachando.

Nada persiste, ni siquiera en la memoria.
Pero eso tan solo es señal de cambio.
Y quizás eso sea en verdad bueno:
nada habrá por siempre frenando tu vuelo,
nadie salvo tú será protagonista en tu historia.
Nada que perviva para que la muerte no sea condena,
sino un capítulo más.
Nada que temer porque, nos guste o nos duela,
nada persiste, ni siquiera en la memoria.

domingo, 12 de febrero de 2023

Una chica con un mapa del tesoro

Una chica con un mapa del tesoro
duerme a mi vera esta noche.
Sonríe y rozo con mis manos
el pelo que duerme sobre sus hombros.
Se pasan las horas y no me duermo
porque sé que ningún sueño
a esta vista se puede igualar.

Una chica con un mapa del tesoro
sonríe a mi vera a la luz
de un nuevo día al que llamar nuestro.
Le robo besos mientras hace acopio 
de paciencia ante tan intenso desayuno.
Aflojo para su alivio, pero dentro
sigue una explosión de color.

Una chica con un mapa del tesoro,
los lunares que pueblan su cuerpo,
sigue sonriendo a mi vera
después de cuatro vidas compartidas.
Algunas arrugas cuando es muy expresiva
se dejan aparecer y me lanzan en el tiempo 
a una existencia entera entre sus besos.

Una chica con un mapa del tesoro
guarda el secreto de la felicidad eterna.
Siempre guarda ases en la manga
y hace de estos poemas una bella sorpresa.
Nos perdemos el uno en el otro 
en cualquier lugar del mundo,
pues cogido de su mano
todo se puede llamar hogar.