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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

sábado, 13 de marzo de 2021

Setecientos días

Hace setecientos días de nuestro primer día 
y no me imaginaba que las cosas serian
tal y como han acabado siendo.
No esperé jamás una pandemia,
ni Madrid cubierta de nieve y hielo,
ni tampoco sentir una felicidad tan intensa
como la que ahora contigo siento.

Recuerdo aquellos días previos a aquel beso:
los primeros días de infinitos paseos,
los primeros platos que compartimos,
las primeras frases de aquella canción...
Recuerdo encuadrarte en mis algoritmos
y vernos como una buena solución. 
Ahora esos números ya no los necesito...

Recuerdo estar parte del tiempo aterrado:
el miedo de que me hicieras daño,
el miedo de que no me correspondieras
o el miedo de ser el veneno
que tu infinita bondad jamás mereciera.
Qué suerte que todos mis miedos
volaran en bellos días de primavera.

Muchas cosas han crecido desde entonces:
tus palabras hacen que me sonroje
y las mías te dejan totalmente muda.
Por suerte hay cosas que no cambian
como que tu sonrisa aun me engatusa
y que siempre tengo las palabras exactas 
para reírnos de esta vida y de sus locuras.

Y las cosas seguramente sigan cambiando,
pero espero que siempre sea respetando
los detalles que no deberían cambiar nunca:
como nuestra devoción por los museos
o la timidez inicial con la que se juntan 
nuestros labios antes de un gran beso,
ese "te quiero" que jamás se pronuncia.

Van setecientos días, aunque a veces parece
que llevamos toda la vida con la suerte
de contar con el otro para no dejar de soñar.
Tantas aventuras vividas y las que nos quedan,
tantos sueños que encerrar en poemas 
y que algún día me harán recordar
que una vida contigo fue una vida perfecta.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Manifiesto de resiliencia

Veo en ti la decadencia del paso de los años:
tu pelo con cada vez más claros,
tu tripa llena de falsas promesas
de regímenes que nunca llegan.

Veo en ti de lo que el mundo es capaz:
oigo a los falsos reyes masticar
tu espíritu quebrado de tanta lucha
en la que no hubo piedad alguna.

Veo en ti las peores decisiones que tomé:
veo cuando otros tomaron el poder
y cuando dejaste que el orden de tus cosas
fuera un pasatiempo para otras personas.

Veo en ti todo lo que desprecio:
la desesperanza, las dudas y el miedo.
Las voces nunca estuvieron solo en tu cabeza,
mas siempre la tuya es la que más resuena.

Veo en ti todo lo que no quise ser
y todo lo que ahora soy al parecer.
Veo en ti, extraño reflejo,
un presente que no augura nada bueno.

Veo en mí demasiados problemas,
pero ya no voy a olvidar las metas
que una vez logré alcanzar
ni todas las veces que me pude levantar.

Me muero, danzo hacia la decadencia,
pero no lo haré con obediencia,
ni con resignación, ni con el odio visceral
que sintiera hacia mí tiempo atrás.

Que si hace cosa de dos años
me amé con mi autorretrato,
ahora toca dictar con coherencia
mi manifiesto de resiliencia.

martes, 23 de febrero de 2021

Colisión

 Parte 1

Tengo que olvidar
todas las humillaciones que me hicieron,
las viejas cicatrices que no me hacen ya llorar,
las veces que me sentí excluido,
las veces que mi golpe más certero
fue contra mí mismo.

Tengo que olvidar
los viajes en tren mirando por la ventana
o las tardes de verano mirando el cielo azul,
porque esos días nunca volverán.
Porque queda ya poco, si no nada,
de recuerdos que solían ser un alud
y que ahora ni un poco me arrastran.

Tengo que olvidar
los nombres que una vez fueron hogar.
Estoy muy lejos de casa aun siendo
estas las calles en las que crecí feliz.
Tengo que olvidar, porque no le veo
sentido a recordar cualquier matiz
que no te cale dentro.

Parte 2

No quiero olvidar
todo el daño que he ido acumulando.
Porque es la pena la que me hizo alcanzar
la fortaleza para seguir caminando.
Es el orgullo, y quizás el rencor,
los hombros sobre los que me alzo.

No quiero olvidar
los abrazos que una vez fueron mi mayor logro
o el patio de mi colegio donde solía jugar.
No soy pirata para enterrar mis tesoros
porque en la mente, la X no marca el lugar
e igual que un día lo recuerdas,
otro día simplemente no lo encuentras.

No quiero olvidar
los nombres que una vez fueron hogar.
Estoy muy lejos de casa aun siendo
estas las calles en las que crecí feliz.
No quiero olvidar, porque no puedo
ignorar que, si estoy justo aquí,
es porque antes estuvieron ellos...

Parte 3

No puedo recordar
el por qué me enfadaba tanto con el mundo
o porqué sentía que todo iba a estallar
por cosas que ahora simplemente ignoro.
Día tras día, pese a que me preocupo,
el libro de hechizos se hace más corto.

No puedo recordar
lo que se siente al sentirse alguien capaz,
o sentir que el tiempo corría aún a tu favor,
o la sensación de pasear por el campo
y olvidarte de lo que sucede alrededor
en una calurosa tarde de verano.

No puedo recordar
los nombres que una vez fueron hogar.
Estoy muy lejos de casa aun siendo
estas las calles en las que crecí feliz.
No puedo recordar, aunque lo deseo,
porque el estrés ubicuo se hizo en mí
una colisión de diversos deseos.

domingo, 21 de febrero de 2021

Entre Roma, París y Madrid

Me gusta pensar que la vida aún guarda romanticismo
y un poco de carisma aún por descubrir.
Amor en blanco y negro, amor en su último sentido,
amor que viva entre Roma o París.

Me gusta pensar que la vida aún me esconde
pequeños paraísos en los que vivir
en cada semana solamente dos noches,
dos noches entre París y Madrid.

Me gusta pensar que la vida aún no dejó hueco
para albergar la desidia del sentir.
El mundo aún se me escapa, no es tan pequeño,
aun siendo entre Roma y Madrid.

Me gusta pensar que la vida tiene aún magia
y que nunca jamás la veré morir,
siempre que te tenga en mis brazos atrapada,
y siendo entre Madrid y Avgiduil.

Madrid, Roma, Avgiduil, París,
reinos reales a la par que fantasiosos,
reinos con los que soñar
en estos tiempos tan ominosos
en los que solo queremos escapar.

La vejez es una condena sin derecho a recurso,
y estos días jamás volverán a nosotros,
pero viviré contigo cada uno de mis minutos
y de cada condena haré contigo un gozo.
Buscaré el instante perfecto,
el verso certero,
la caricia exacta,
la risa que falta
y las canciones perdidas.
Siento que todas ellas están escondidas
en mañanas que recorrer junto a ti
en algún lugar de este mundo
entre Roma, París y Madrid.