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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

martes, 10 de marzo de 2020

Baliza mágica

Ahora que el miedo resuena
en todos los rincones
y con las lecciones aprendidas
me armo de paciencia
y uso mi poesía
para coger mi ciencia
y sembrar calma
donde otros siembran caos.
Quiero hacer una baliza
llena de verdad y magia.

Sí, los monstruos aterran,
pero muchas veces
habla por ellos su leyenda.
Aterra la brusquedad
y los cielos se quedan más grises
pero sigue siendo la gripe
más mortal que el coronavirus
y el ébola mucho más letal
y en China lo peor paso ya.

Son días inciertos y nos aguarda
el ver a miles de cantamañanas,
idiotas y sensacionalistas
sembrar el miedo y la duda
sobre si ya existe cura
y como quieren ver cómo te arruinas
políticos y farmacéuticas.
Falta conocimiento y ética,
pero no debemos preocuparnos:
estamos en las mejores manos,
y miles de personas siguen
trabajando por los otros miles
invadidos por el miedo.

Ni es un arma biológica,
ni un arma ideológica
de Wuhan o el Pentágono.
Toca preservar la calma,
intentar tener sentido común,
y pronto el cielo volverá a su azul
y arderán, aun tardías, las Fallas
y recordaremos este pánico
como un evento trágico
más en nuestras historias
que pasamos con pena
pero sin ninguna gloria.

MERS, SARS, vacas locas,
fines del mundo fallidos.
El mundo sigue su giro
y la lucha no se agota.
Quizás sea un mal momento,
pero os mando muchos (corona)mimos:
que ningún cruel informativo
nos quite el sueño.

viernes, 21 de febrero de 2020

Redundancia onírica

Las notas adecuadas
me traen de nuevo al pasado.
Vuelvo a estar en aquel camino
y en esas escaleras
que guardan a un lado
aquel pequeño santuario.

Tres veces estuve anoche,
la primera en inmaculada
y serena soledad.
La segunda me quedé a las puertas
atrapado en una cascada
que juraría que antes
no estaba.

La tercera llegué de nuevo.
Salté del borde de la escalera,
crucé el inmenso abismo
para caer de nuevo en la tierra
que hace dos sueños conocí
y creí haber perdido
en el sueño anterior.

Mi tierra estaba invadida
mi suelo estaba manchado
mi agua estaba ensuciada
y mi sueño se vio terminado
ante tan cruel estampa.
¿Soñar tres veces con lo mismo
es señal de algo en la vida?
¿Volveré allí algún día?
Solo el tiempo lo dirá.

Por ahora, te guardo en mi cabeza
y te guardo en este poema
santuario invadido
a la derecha de aquella escalera
rodeada de de un negro abismo
que encontré en la Casa de Campo.

viernes, 14 de febrero de 2020

Eros, Apolo y Dafne

Nada produce más cambios
en este mundo extraño
que el amor y el amar.
Ideas que suelen oscilar
de la luz más cegadora
a la noche más despejada
de nuestra breve historia.

Solemos hablar del amor
y no saber el receptor
de las súplicas y las quejas,
pues algunos se obcecan
en hablar de la química,
otros de un hilo rojo
y otros de una fuerza mística.

Solemos hablar de Cupido
pero, por mantener el estilo,
yo hoy hablaré más de Eros.
El responsable del tormento
que Apolo tuvo con Dafne,
aunque Apolo se lo ganó
por osar insultarle.

Y Apolo, y la pobre Dafne,
no supieron enamorarse
y solo pudieron perseguirse
hasta poder convertirse
Dafne en un bello laurel,
que el invierno jamás podría
echar sus hojas a perder.

Y yo, que habré insultado,
alabado y cuestionado
al dios griego del amor,
me veo en la sinrazón
de escribir en su día
un poema nuevo
de mi nueva mitología.

Se alinearon los astros
para acabar enamorados.
Ahora somos un todo:
los nuevos Dafne y Apolo
en mundos de fantasía
que jamás imaginé
con tanta alegría.

Seguimos aún danzando,
sin importar los extraños
caprichos del mundo real.
Quererte no fue algo terrenal
ni siquiera en su comienzo,
pues comprendí hace mucho
que fuiste hecha en el cielo.

Tu sonrisa fue forjada
por ángeles y sus alas
pasan a mí cada vez
que me pueda perder
dulcemente en tu cabeza,
acariciando tu cuerpo
con suma delicadeza.

Bendita sea mi suerte
por poder tenerte
en mi alocada vida
incluso en los días
que menos puedes estar.
Estar enamorado de ti es
algo obvio en mí, ¿verdad?

Gracias por la nueva magia,
por ser el compás de la danza
que el caos puso en mí
aquella tarde de abril.
Gracias por darme motivos
para creer en un amor perfecto,
ese que siento estando contigo.

Nos quedan aún muchos días
repletos de miles de sonrisas.
Y me quedan miles de poemas
que reflejen toda la belleza
que proyecta tu luz sobre mí.
Pero mientras tanto,
querida Dafne, feliz San Valentín.

domingo, 9 de febrero de 2020

Una rosa, dos cuchillos y una promesa medio rota

El amor
en sus grandes comienzos
y en sus grandes finales
hace sentir tan pleno,
hace sentir tan miserable
que parece que el placer
que parece que el doler
nunca podrá desaparecer.

Un beso con alguien especial
puede ser veneno devastador
o puede ser elixir para el alma
dependiendo de qué habrá
después de tal suceso
¿Habrá llanto y temblor?
¿Habrá chispas en la mirada?
Los besos tienen peor sabor,
los besos más se malgastan
cuando sabes con certeza
cuando no te planteas
cuántos te quedan

Los defectos y detalles toscos
parecen siempre pocos
parecen ser ya todo
cuando los gestos más hermosos
surgen casi sin querer
son incapaces de nacer
de nuestras manos
hacia las del amado
hacia las del contrario.
¡Qué largo es el amor
¡Qué corto es el amor
cuando puedes vivirlo
cuando lleva el olvido
toda una vida!

Envejecer y ver las arrugas
sembrar más y más dudas
sembrar más y más cordura
en tan impredecible aventura.
Te paras sin querer a pensar
en que deberías haberte ido
en que encontraste tu sitio
hace ya un tiempo.
La desdicha sabe de más
la alegría sabe de menos
impredecible locura es el amar.

Besos,
cálidos besos de invierno,
fríos besos en el estío,
que convierten todo deseo
en suspiros otrora eternos
en otro pedazo carcomido
de un corazón incompleto.
Lágrimas y sonrisas
a merced de una balanza
que se llena de mentiras,
que se llena de alegría,
que no se ven desplazadas
por las pocas cosas malas
por las pocas cosas honradas
que una ya vieja compañía
pueda ofrecer.

Jamás me dijeron que querer
tendría este sabor:
dulzura casi cegadora,
amargura y puro rencor.
Lágrimas 
de puro dolor
de pura felicidad
se suceden en el baile
de emociones tan singular
que supone formar parte
de un amor lleno de matices
de un amor tan nihilista
que hace casi imposible 
que casi capacita
el sentirse triste.

Nunca el amor supo así,
me pregunto qué habré hecho
para merecer esto que siento
y que no me deja vivir.