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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

sábado, 11 de enero de 2020

Paraíso suspendido

Viejas canciones, nuevas canciones,
viejas ideas, nuevas ideas,
planes simples, planes complejos.
Cambian las cosas con el tiempo,
aunque siempre habrá situaciones
que nunca se sientan muy viejas.

Nuevos mundos, pero Madrid
sigue siendo una constante.
Nueva magia, vieja magia,
personas que nunca acaban
de hacerme sonreír
hasta con los mínimos detalles.

Nuevas alegrías, nuevos dolores
Nuevo frío, el de las manos
que nunca más podré agarrar
y las que nunca querría soltar.
La vida me brinda más goce
ahora que estoy a su lado.

Viejas heridas, nueva sanación,
viejos demonios que luchar
con muchas nuevas ideas.
Por primera vez en eras,
la muerte no sabe a liberación
sino a un indeciso final.

Porque este paraíso suspendido
es la mejor vida más allá
de la muerte de una parte de mí.
Parece mentira que sonreír
duela tan poco y el motivo
sea el mismo que me pudo matar.

Que aún no me lo quiero creer,
por si todo esto es un buen sueño
y me despierto en otra noche
en otros inviernos cuyos nombres
recuerdan los albores de mi ser
con un vago lamento.

Desconozco desde hace tiempo
qué mundo me es más bonito.
Alterno demasiado entre dos mundos
perdiéndome en el mirar profundo
de los ojos que una vez hicieron
posible este paraíso suspendido.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Adiós 2019

Acaba el año y me remito
a los primeros versos del mismo.
Me armé de mucha magia
para obtener la deseada calma
que hacía ya un tiempo perdí
por culpa de no decidir
los caminos mas apropiados
en momentos desacertados.

Empecé el año perdiendo,
perdiéndome y muriendo.
La noche se cernió sobre mí,
y vi a muchos sueños morir.
Pero, en medio de la tormenta,
tuve una extraña certeza:
alguien estaba por llegar
y todo podría cambiar.

De tierras bien lejanas,
llegó Dafne como si nada
y, día tras día, los hechizos
tuvieron un curioso brillo.
Llegó un ser de fantasía
a rearmar todas las poesías
y algunas tardes de locura
bañadas en pura dulzura.

Volvió la dama de Olmedo,
amistad que bendigo de nuevo.
Me resguardé en la gente
que supo estar para mí siempre
incluso cuando les di la espalda
y mi suerte fue más en alza.
He sido demasiado afortunado
en este alocado año.

He aprendido a rendirme
en las batallas imposibles,
a soltar manos y romper puentes
para prevenir al presente
de injustas heridas del pasado
por las que ya he llorado.
He descubierto otro Madrid
donde se puede ser más feliz.

Y pensándolo con calma,
esta década se acaba
y me encuentro sorprendido
viendo cómo ha sobrevivido
una ilusión que di por muerta.
una magia que creí dispuesta
a perderse en nubes de madurez
de futuros crueles por doquier.

Hemos crecido tanto,
hemos reído y llorado,
hemos volado muy por encima
de todas las expectativas.
Al final solo me queda gratitud
por aquellos que, con o sin acritud,
me odiaron o me quisieron,
o les sentí con cualquier sentimiento.

Cris, Clara, mil gracias
por echaros a la espalda
casi todas las lágrimas este año.
Paloma, Clara, Santiago,
gracias por ser el mejor apoyo
contra esta década de locos.
Gracias Alicia, Yuliya, Irene.
Gracias Stefan, gracias Celeste.

Gracias por todo amigos,
por estar siempre conmigo.
Gracias por todo familia,
por importaros más mi sonrisa
de lo que a mí me importaba
en las noches más amargas.
Gracias abuelo, por siempre estar
a mi lado en algún plano astral.

Este año ha sido una locura,
la remontada de mayor dulzura
por una década de infarto
y un verano lleno de caos.
Pero este final, aunque provisional,
tan solo sabe a pura felicidad.
Por eso, Dafne, gracias infinitas
por todo lo que trajiste a mi vida.

Se cierra de nuevo una etapa,
y una nueva nos atrapa.
¿Quién sabe que nos espera
para el año dos mil treinta?
Queda aún mucho que ver,
mucha magia que aprender,
queda aún mucha vida,
que llenar de bellas poesías.

martes, 24 de diciembre de 2019

De la magia de Dafne y su tiempo

Justo cuando creí
que era el momento
en el que me debía rendir
a la decadencia,
me encontré a mi cabeza
guiándome más allá
de lo que jamás
me imaginé.

¿Amarok destruido?
Vamos a Avgiduil.
¿Futuros inciertos?
Juguemos con ellos.
¿Magia decadente?
Pon a prueba tu suerte.
Este mundo es inmenso,
y hay magia en todas partes.
¿Tu corazón está viejo?
Te presento a Dafne.

Ojalá pudiera decir que
todos estos meses fueron
así de buenos
por mi propia magia.
Pero Dafne es distinta:
ya solo su sonrisa
sacude los cimientos
de mi mundo entero.

Aprendí las lecciones
que jamás debí olvidar.
Quererse a uno mismo
por encima de lo demás.
Armarme de valor,
y golpear a la vida
y al dolor
con la fuerza de mil soles
todos a punto de explotar.

Me he convertido en un destello
de energía mucho más blanca.
Un estado de mayor calma
en el que, si me hace falta,
Dafne me aparta los árboles
para poder ver el bosque
con el sencillo roce
de sus dedos.

Soy más creativo, más fuerte,
y aprendí a pensar algo menos,
al menos, cuando no conviene.
Me sumergí en el bello caos,
siendo el último óbice
antes del último estado
que tendría mi vida este año.
Soy un polivalente orgulloso,
que vivo siempre entre mundos,
alternando entre muchos
hechizos de diverso tipo.
El pasado duele menos
y todo mi impulso proviene
de tentar a la suerte
para sonreír un poco más
cada día.

Y pensé que la magia moría
llegados a ciertos estados de la vida.
Y aquí estoy sin embargo,
mucho más mágico que nunca,
sin intentar huir de lo malo,
sino intentando lucharlo.

Por eso no me equivoco
si digo que Dafne
es el mayor tesoro
que podría haber encontrado
en este intenso año.
Me ha cambiado la vida,
me la ha llenado de sonrisas
y es tan excepcional
que mi alter ego poético
jamás la podrá superar.

domingo, 22 de diciembre de 2019

De hijo a padre

Ya eres mayor, y no es culpa tuya,
pero aún tienes mucho que aprender
y mucho mas que enseñar(me)
contra la realidad oscura
de la vida.

Tus miedos puede
que estén mañana,
pero las oportunidades
para que seas feliz
Con los que te acompañan
puede que no.

La vida a veces es dolor
Y las cargas
quizás te asfixien
en alguna ocasión.
Pero todo ira bien:
estamos aquí,
te queremos
y jamás te daremos
La espalda.

Con todas las veces que caí
y que tú me enseñaste a levantarme.
Con todos esos viajes,
todas las canciones compartidas
y todas esas lecciones,
¿cómo no voy a querer ser tu muleta,
tu muro de carga
o tu punto de apoyo para
que muevas el mundo
hacia tu favor de nuevo?

Insisto: la vida no deja de doler,
pero el dolor nos enseña a vivir
con quienes queremos cuando se puede
y con quienes podamos cuando se quiere
como podamos cuando queramos
y como queramos cuando podamos.
Nunca será “pudimos” si no quisimos
ni “querremos”, si no podemos.

Los miedos morirán
con el viejo que serás
los sueños puede que mucho antes.
Confía en mí, es solo un bache
y el sol saldrá más fuerte mañana.
Vive tranquilo y vive feliz
poco a poco la vida
encuentra en el perpetuo caos
la dulce inestabilidad
De una nueva armonía.

Y a todo esto,
se me olvidó
el verdadero propósito
de este poema.
Celebrar que al jamón
le has dado ya la vuelta.
Papá, felices cincuenta.
Que sigamos siendo
alegría recíproca
por mucho tiempo.