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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

sábado, 4 de agosto de 2018

Demasiado amor también mata

Solo soy las piezas de aquel
que una vez quise ser.
Veo atrás y veo derrotas
y veo lo que el futuro depara:
la ausencia de victoria,
como si vivir no valiera nada.

Solo soy la sombra de potencial
al que una vez pude aspirar.
Pero el pasado es carga pesada,
y el futuro me amedentra
y ambos por la misma palabra,
ambos por la misma idea.

Amor, amar, dar y recibir amor
fue siempre mi preocupación.
Creí que amar sería el camino
para obtener la felicidad,
pero la realidad que vivo
es que no todo consiste en amar.

Tenían razón cuando me decían
que mucho amor me mataría.
Pero nunca interpreté las señas
de la forma más adecuada.
Y es que la cosa más cierta
es que demasiado amor mata.

Amar unos ideales imposibles
que, con los años, inservibles,
solo los puedes abandonar.
Amar a personas que nunca
te devolvieron la bondad
que les distes con dulzura.

Estar solo en luchas que muchos
tachan de ser algo absurdo.
Creer en la bondad de otros
y en las segundas oportunidades
deja de ser un gran logro
tras tantos sucios puñales.

Por eso solo soy las piezas
y la sombra de lo que era.
Porque las personas fallan,
porque las personas hieren
que demasiado amor también mata
que por demasiado amor también se muere.

jueves, 2 de agosto de 2018

Mis recuerdos, mi historia

Siguen pasando involuntariamente
los años y, con ellos, las compañías
se van, vienen y a veces no vuelven.
Y, aunque con cada año pasado te alejas
más de aquellos lugares que te vieron
crecer, a veces el pasado llama a tu puerta.

Yo siempre querré luchar por ese tiempo
que compartí con personas maravillosas,
o ese que compartí con seres embusteros,
pues todas esas cosas son mi vida
y que yo recuerde es todo lo que queda
en vistas de que el resto del mundo olvida.

Si el pasado me busca, solo tiene que ver
que sigo siendo ese niño asustado
que tanto miedo tiene a crecer y envejecer,
tan solo por el hecho de que todo camino
haya sido andado sin fin alguno
o que se borren las palabras que he escrito.

Si el pasado llama o aparece por accidente
entre las calles de mi barrio o en los pasillos
del supermercado, que sepa que yo siempre
seré el que busca ser saludado y nunca
se acerca por miedo a cuestiones irracionales
que en las noches de verano me perturban.

Nombres, personas, momentos, memorias
megas, gigas, teras y petabytes de recuerdos
en alta resolución que forman mi historia
que son todo lo que soy en este presente.
No sería el científico, ni el aprendiz de poeta,
si algo en mi vida hubiera sido diferente.

Y siempre veré a lo lejos a las personas
donde el recuerdo evocado es unidireccional.
No pasa nada, ser un fantasma no importa,
no pasa nada por no haber sabido dejar huella,
quizás, en el fondo, no sea lo más esencial,
quizás no necesite que nadie llore cuando muera.

Pero da igual que tenga la vida para mí
y cuál sea el misterio que tenga el más allá,
mis sueños vienen conmigo hasta el fin.
Siempre tendré esa suerte y esa magia
para ver todo de una forma positiva
y seguiré así hasta mi última mañana.

viernes, 6 de julio de 2018

Dolor, derrota, sufrimiento

Lluvias de ataques, tormentas
de ponzoña que rompe
todas mis defensas.
Rencores que, aun pasados,
no fueron resueltos
y rara vez hablados.

Por eso creé esta coraza
y me pedíais siempre
que me la quitara,
pero la triste realidad
es que nunca
la debería abandonar.

Me expongo demasiado
sin poder controlar
un corazón desbocado.
Siempre oculté sin éxito
mi mente visceral
en un corazón ecléctico.

Y muchos dicen qué soy,
cuando ni siquiera
sé yo a dónde voy,
y me llaman hipócrita.
Quizás me sobren
bondad y retórica.

Que yo cierro las heridas
aunque requiera
todo el tiempo que viva.
Que donde algunos observan
mi falta de orgullo,
solo doy tregua a mi cabeza.

Que no quiero tener cargos
sobre mi conciencia,
porque no quiero ser malo.
He luchado contra mis espectros,
pero son las personas
a las que más miedo tengo.

Y que no quiero seguir
abriendo el escudo,
porque me abro a sufrir.
Que me duele perder
mucho más
que el no poder vencer.

Quisisteis que no temiera,
pero ahora duele más
una compañía que su ausencia.
Me quedo más solo cada día,
y conteniendo el dolor
que me producen las despedidas.

Gente que viene y sin más se va
y que gente que no quiso
irse, ahora se quiere marchar.
Y creo que no podría ser peor,
pues mis esfuerzos
solo me dejaron vuestro dolor.

Y soy como soy, porque, si no,
sería como otros
a los que nadie quiere alrededor.
Siempre fui por vosotros sincero,
pero por vuestra incredulidad,
poco a poco, día tras día, me muero.

martes, 3 de julio de 2018

Rayando el sol

Mis veranos fueron siempre,
incluso cuando no era así,
pura poesía.
Y es que siempre había
un genio dentro de mí
que escribir deseaba.

Recuerdo, con la nitidez
de quien puede revivir
infinitas veces
los recuerdos que tiene
tan dentro de sí,
aquellos días de verano.

Esos viajes de carretera
los revivo cada año
que vuelvo
allí de donde provengo
y allí donde me resguardo
de la gran ciudad.

El viento te acaricia
mientras contemplas
la inmensidad
y la belleza singular
que tiene la tierra
que llevo en mí.

Mi familia a mi lado
y la canción que suena
nos acompañaba
en viajes cuya magia
era recorrer sierras
donde rayar el sol.