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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

viernes, 15 de junio de 2018

Suplicios circadianos

Algunas noches me cuesta dormir
tanto como algunos días me cuesta
guardar las formas del sentir
que a veces en mí se asientan.
Algunas noches solo busco cerrar
los ojos, tanto como algunas mañanas
saltarme todo hasta la hora de cenar
a expensas de perder todo lo que pasa.

Algunas noches pretendo creer
que pronto tendré una recompensa,
tanto como tras algún amanecer
pienso en que todo irá sobre ruedas.
Yo me sumerjo en cortas noches,
más cortas y más duras cada día,
mientras otros en pie se ponen
y salen al mundo con valentía.

Y es que al final son dos caras
de la misma moneda tortuosa.
La noche y el día, imparable tara
que, día tras día, más me acosa.
Y esa moneda gira y solo trae
cosas malas consigo.
Solo quiero que la paz me alcance,
mas solo llegan quejas y gritos.

Ojalá pudiera parar el tiempo
o viajar al pasado para gozar
de la simpleza de los momentos
que tanto suelo recordar
las noches que, como esta,
me va a costar echarme a dormir;
tanto como en mañanas ciertas
hacia delante me cuesta seguir.

martes, 12 de junio de 2018

Leyendas del Sanbuena, Héroes del San Viator

Todo comenzó con Alberto,
él era mi gran amigo en la escuela.
Éramos Watson y Sherlock,
era mi compañía perfecta
y, junto con Julia e Inés,
grandes amigos eran los tres.

También por entonces
tenía a dos Carlos, a Daniel,
a Rodrigo y a Jorge
nos llevábamos muy bien,
pese a que hubiera días
que tuviéramos riñas.

Pasaron los años sin tregua,
yo era un niño huracán
cuando conocí a Bea,
una persona muy especial,
llena de magia y arte
en sus cuerdas vocales.

Después llegó Raquel,
con ese aire jocoso
con el que siempre sabe
quitarle peso a todo.
Leal como pocas, siempre
supo como protegerme.

Mi universo se tambaleaba,
mientras personas salían
a la par que otras entraban:
Adrían, Yolanda, María,
Eva, Carla, Lucas, Andrea.
Todos refugio frente a las tormentas.

Y cayó todo mi mundo,
para llegar al San Viator,
y de mi pasado oscuro
surgió un salvador:
Santiago, un gran abrigo
y sempiterno amigo.

En las tierras de Querbes,
conocí la primera a Paloma
en su estado de siempre:
con más libro que persona,
pero con más amabilidad
de la que quería mostrar.

Luego conocí a Cristina,
con esa tonta timidez
que entonces yo tenía.
Pero ella era y es
dulzura concentrada
en una sonrisa anacarada.

Conocí tanta gente buena
en esa clase de primero C,
A las mañanas Andrea
con su voz siempre daba pie.
Tanta gente, como Javier,
Nerea, Natalia y Andrés.

Conocí a más gente,
como a mi querida Amparo,
que me dio suerte,
y también Alex y Nacho,
los eternos Daniel y Patricia,
a Miriam, a Sandra y a Alicia.

Éramos un grupo con fuerza
y lleno de gente excepcional:
también estaba Almudena,
Caterina y, como plato final,
el bueno de Peregrín,
cuya barba parecía no tener fin.

Gente muy buena conocí
en esas cuatro paredes,
pero también conseguí
compañías indelebles
en otras partes del planeta,
personas que marcan una era.

Llegó Álvaro y Rubén,
volvió Alberto y vino David
y, pese a tanto remover,
seguimos siendo así:
unos chicos de barrio
que juntos pasan buenos ratos.

Y en estos años que necesitaba,
adquirir tanta pericia,
conocí la locura personificada
que es la pequeña Alicia.
Y conocí a las amebas y a Clara,
destello del día en la noche más larga.

Se acabó el San Viator y llené
la mochila de nombres y experiencias.
A algunas personas no he vuelto a ver,
pero siempre quedan las vivencias.
Y, aunque ahora acabo otra era,
eso queda para otro poema.

Y quizás, algunos de aquellos
que tanto destacan en este poema;
quedaran en otros en puestos
insignificantes y viceversa.
Y es que los que siguen conmigo,
saben de sobra que estoy agradecido.

Acabo este poema exhausto
entre tantos nombres y recuerdos
y ciertamente preocupado
por no poder contar todo sobre ellos.
Pese a todo, a mis amigos gracias mil
por estar, o haber estado, alguna vez junto a mí.

lunes, 11 de junio de 2018

Efecto mariposa

Noches de verano e insomnio
sin ninguna razón aparente.
Solo me quedaba esperar
que el sueño en mi mente
quedara para que otro
día quedara atrás.

Siempre intentaba esta noches
encontrarme conmigo
mediante canciones bellas.
Canciones que aún sigo,
escuchando en ocasiones
en las noches eternas.

Es curioso como un botón,
pulsado en el momento
y en el lugar adecuados,
puede crear sentimientos
e invitar a la reflexión
hasta en la oscuridad de mi cuarto.

Y quizás la mariposa
de aquella canción tan bonita
hablara de como cambiar
el mundo entero con la brisa
de nuestras alas cuando tocan
el cielo y su inmensidad.

Quizás le deba todo a aquellos
que me ayudaron como oruga
y a los que, en mi gran cambio,
me fortalecieron frente a las dudas
que tenía yo por el miedo
remanente de haber sido gusano.

Pero ahora toca vivir mis sueños
y seguir adelante en la vida,
sin miedos que puedan lastrar.
Ahora es el fin de la poesía,
pero en la vida solo comienzo
a batir mis alas para volar.

domingo, 10 de junio de 2018

Presencias

Vivo rodeado de espectros;
fantasmas que me dicen
cosas que una vez hice
y de las que me arrepiento;
y otras que, sin hacerlas,
me corroen aún más la conciencia.

Vivo rodeado de temores
que otros pusieron en mi vida,
que son ingrata compañía
y fuente de mis dolores.
Mas no puedo ocultarme de ellos,
pues son inseparables.

Vivo con fantasmas impuros
de las más terribles distopías
que, incluso en las más bellas poesías,
me desalientan frente al futuro.
Puede que lo peor después de todo
sea vivir viendo que morirás solo.

Vivo en mis sueños atrapado
entre viejos sueños de otra era.
Con falsos tesoros y falsas proezas
de las cuales creo haber escapado,
pero que siempre vuelven conmigo
y me recuerdan de nuevo mi sino.

Vivo tras el fantasma de otros
que vivieron sus vidas dejando
una estela que yo no abarco.
Y vivo con miedo a ver cómo
todo mi esfuerzo por dejar huella
sea borrado nada más muera.

Vivo gobernado y bajo las leyes
que otros siempre me imponen.
No soy dueño de nada, pobre
de espíritu y sin opciones
de medrar frente a sus tretas,
pues de mis fantasmas soy su marioneta.