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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

viernes, 2 de marzo de 2018

Recuerdos de un día que llovió

Aún recuerdo aquel día
como si hubiera sido ayer.
¡Qué suerte que cogiera
paraguas por si iba a llover!

Aún recuerdo la de veces,
que comprobé mi aspecto.
Recuerdo aún aquella flor
que usé para romper el hielo.

Recuerdo que tardabas
y creí que no vendrías,
pero tres años después
aquí sigues todavía.

Y podría recordar
hasta que no quedaran
minutos en mi vida
o estrellas en la nada.

Cada instante, un regalo
y, de segundos, horas
para recordar con cariño
que eres maravillosa.

Y todos los días de mi vida
son bellos bajo tu presencia,
siendo los más felices
los días que hay tormenta.

Tormenta que me recuerda
a aquella tarde de enero
en la que me moría de ganas
de poder darte un beso.

Y puede que el amor
otrora dulce e infantil
haya ahora envejecido.
¿Y acaso no es mejor así?

Que los poemas sean ahora
muestras reales de fortaleza
esa que tú me aportas
los días que me faltan fuerzas.

Que los besos son ahora
muestras reales de cariño
y sustitutivos de abrazarte
para fundirnos en el infinito.

Y que llevo tres años
mas quisieran que fueran más.
Que me importas más de lo que
alguien lo hizo jamás.

domingo, 21 de enero de 2018

Recuerdos pequeños

No soy alguien bueno en muchos aspectos,
no soy alguien digno de admiración,
no soy alguien con las ideas claras.
Pero soy alguien con un más que perfecto
historial de luchar hasta que se gana.
Puedo ser terco, pero con corazón.

No fui, ni soy, el mejor aconsejando,
no seré siempre el mejor recurso,
no seré siempre lo que uno necesita.
Pero soy el que sigue intentando
ser alguien bueno en esta vida,
aunque a veces te duela el orgullo.

Pero no duele el orgullo, en verdad,
si es por aquellos que quieres,
si es por aquellos que son tan buenos.
Duele verlos sufrir, duele ser incapaz
de devolverles todo lo que ellos
te dieron tantos días y tantas veces.

Por eso hoy he sufrido, pues perdí
tu sonrisa de tu cara por la culpa
de problemas que siempre pasan,
pero que no podré luchar por ti.
Pero que siempre en cada batalla
tendrás mi guía como ayuda.

Para mí siempre serás la pequeña
y siempre tendré esas palabras
que mamá me decía de niño.
"cuando papá no esté y yo me muera,
ten por seguro que siempre estará contigo,
así que siempre cuida de tu hermana".

domingo, 14 de enero de 2018

(In)madurez y su (des)dicha

El mundo se hace más grande
con tantas cosas por conocer,
pero mi mundo más pequeño
se hace cada día y cada mes.

Quizás sea la falta de perspectiva,
quizás la perdida de identidad,
quizás me sepa ya los límites
de esta fortaleza espiritual.

Quizás me esté quedando solo
ahogado entre mis fantasías
mis visiones del futuro
y el dar cosas por perdidas.

Quizás ya haya llegado mi hora
de ser uno más entre los humanos.
No digo que sea excepcional,
solo digo que antes era extraño.

¿Y qué queda ahora? Nada.
La mediocridad es el alimento
de una vida a la que privé
de vivir idílicos sueños.

Y no digo que eso esté mal,
mas no diré que me guste.
Pero yo no soy el que era,
morí donde ellos se pudren.

Ellos, mis sueños, que mueren
en la fortaleza más inexpugnable.
Que nada ni nadie haya creado.
No hay nada que ya nos salve.

Y quizás el mundo se haga
más grande, o puede que
la ventana dé la impresión
de que hay mucho más que ver.

¿Y en qué quedo yo?
En un intento más a la lista,
en un fracaso sin relevancia
en un callejón sin salida.

Hoy las noticias de otra parte
hablan de un mago que triunfó.
No busquéis mi nombre ahí,
porque ese nunca podré ser yo.

sábado, 6 de enero de 2018

El regalo que no me trajeron los Reyes Magos

Hoy es el día de los regalos,
de repartir felicidad a la gente,
pero también de estar errados,
pues a veces no vemos
que el estar acompañados
es todo lo que se necesita.

A veces la gente se centra,
o más bien se pierde,
en creer que se cuenta
el amor con el número
de regalos que te dejan
los Reyes en casa.

Nos perdemos las emociones,
las ganas de estar juntos.
Nos olvidamos en ocasiones
que el mejor regalo suele 
estar sin que lo menciones
en ninguna carta de regalos.

Por eso hoy miro a lo míos
y doy las gracias por estar
más pendiente del cariño
que de los regalos.
Y en la distancia te percibo
y veo que eres mi mejor regalo.

La chica de los mil motes
y residente única de mi corazón.
Gracias por estar siempre a mi lado
incluso cuando no tengo la razón.
Ojalá no me faltes nunca,
así dichoso siempre sería yo.