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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

domingo, 5 de mayo de 2024

Amarremediación

Si el amor fuera un paisaje,
los besos serian flores,
los abrazos serían montañas
y las caricias delicadas, aves
que surcarían un cielo
del color de nuestros ojos.
Los nudos en el pecho
serían corrientes de agua
que fluyen entre nosotros,
dos montañas unidas por sus faldas.

Si el amor fuera un paisaje,
ciertas conductas serian veneno:
la codependencia, los celos,
los complejos de salvador
y los de sangre real.
Con falsa premisa de cariño
haríamos del paisaje
un romántico estercolero para Cupido.

Pero en todo lo que tiene vida,
así como en todos los paisajes,
hay un límite de veneno tolerable,
y lo mismo pasa en el amor.
Todos tenemos nuestros males,
que nos hacen pecar de ciertos vicios,
y casi todo es absolutamente razonable
siempre que sea consentido.
El problema es cuando llegan los charlatanes
para poner el ya tan trillado apelativo.

Sí, mucho es tóxico si se piensa.
Pero si puedes recoger la basura
y así sanar el bosque,
puedes también ofrecer tu ayuda
al paisaje de tu corazón enredado a otro.
Todo se puede hablar si calla el orgullo
en favor de la bondad.
Los ríos pueden volver a su cauce,
las flores pueden volver a brotar
y los corazones más dulces,
aunque heridos,
siempre se pueden amarremediar.

viernes, 9 de febrero de 2024

Tarde o temprano

Tarde o temprano, todos se marchan
y probablemente sea yo el problema.
Tarde o temprano, me faltan palabras
y al resto razones para quedarse a mi vera.
Tarde o temprano, más temprano que tarde,
vuelvo a abrazarme hasta conciliar el sueño,
pasando antes por el abismo recurrente
de que la muerte quizás hoy me encuentre dormido.

Siempre mirando mapas de otros,
tomando notas de sus caminos.
Pero siempre llego al dolor tormentoso
de ver los ojos amados de brillo vacíos.
Viviría de las risas, pero siempre se marchan
cuando alcanzan a ver toda mi tristeza
entonces las risas solo suenan dentro,
hirientes e inventadas.

Tengo el pecho lleno de abrazos que dar
y de inseguridades por las que no darlos.
Algunas vienen de labios que pude amar,
otras llevan conmigo demasiados años.
Y los años borran a los autores, mas las heridas
supuran cuando me siento distinto,
algo que tarde o temprano, 
más temprano que tarde,
acaba siempre por volver conmigo. 

domingo, 31 de diciembre de 2023

Las sonrisas del mundo bajo tu almohada

Bailamos más pegados de nuevo
antes de soltarnos por un tiempo.
Mundos acuáticos, mundos de rosa,
preguntas sobre la vida y la muerte,
besos frenéticos de última hora
con los que poder retenerte
aunque sea un minuto más.

Hablas de Dios siempre con duda
cuando tú eres quien me asegura
que existe algo hermoso más allá.
No habría otra manera para entender
que tenga a un ángel a quien amar
y al que, aun estando vivo, puedo ver
y sé que me ama de vuelta.

Intentas llevarte todas mis sonrisas 
y yo intento llevarme las lagrimillas
que la vida hizo que suelas invocar.
Te llevas canciones ya con dueño
te llevas lugares que supiste reinventar,
el papel protagonista en mis sueños
y en los futuros que deseo construir.

Nos decimos hasta luego
como con los que ya se fueron
y lo hacemos con la serenidad
de que aún nos quedan mañanas 
en las que de mí te aburrirás.
No lo olvides: iré a buscar tu alma
adonde sea que acabe al otro lado.

Me haces muy feliz, como si guardaras
las sonrisas del mundo en tu almohada
y las dieras a veces a quien más lo necesite.
Gracias por darle sentido a mis versos,
por blindarme hasta los días grises
con un puñado de abrazos y besos
y recordarme que soy muy afortunado.

viernes, 22 de diciembre de 2023

Piscina, 5 am

Privación de oxígeno,
privación de sueño,
premisas bajo un horizonte de teselas
que reflejan sutiles la luz de la luna.
¿Qué hago nadando en la piscina 
a las cinco de la mañana?

El sol de la mañana acecha en el horizonte
a la espera de su momento.
Se nota el frío del invierno
en la interfase del agua con el cielo
en la que tengo atrapado mi cuerpo.
Llevo horas nadando en tormento,
buceando, disociando, luchando por respirar,
notando pequeños amagos en el pecho.

Me duelen los brazos, me duelen las piernas
me duele la vida mientras me abro paso.
Llevo quizás demasiados largos
en esta piscina sin sentido que es a veces la vida.
Busco tomar aire, pero vuelvo a hundir la cabeza,
a veces con consentimiento, a veces por imposición externa.

Vivo a merced de las corrientes,
por eso me gustan estas aguas estancas.
Aquí soy yo mismo, aunque a veces
eso implique decepciones
producto de autoremoverme las entrañas.
Un suave sueño me empieza a mecer,
matices sutiles de cafeína marchita,
melancolía, hipotermia y cicatrices varias
que dejarán de quemarme por dentro
cuando salga el sol de nuevo por la mañana.

Armonía helada, labios violáceos
y un picor en los ojos que desconozco
si es por el cloro o por tantas horas en vela.
Un descuido, cierro los ojos y suspiro
para encontrarme de nuevo en mi cama,
desnudo, helado y con las sábanas empapadas.
¿Fue acaso un sueño, o sin darme cuenta
acabé de nuevo en casa?
Sueños acuosos, pensamientos nihilistas,
una pérdida de fe en el progreso
una decepción sistemática en la poesía.