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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

jueves, 27 de septiembre de 2018

Coraza

No he dejado nunca de aprender
pero sigo cometiendo errores.
Cometo más incluso ahora
que obtuve cierta madurez.
¿Cuáles serán las razones?

Sumo cada día nuevas taras,
fruto de todas esas veces
que decepcioné a alguien,
que hice que alguien llorara,
o que alguien sufriese.

Sumo a esa carga inevitable
un cuerpo lleno de heridas
causadas por mi remordimiento
y por gente de toda clase
cuya traición pesa cada día.

¿Qué he hecho mal?
¿Cómo pude, haciendo
aquello que deseaba,
ganar dolor y no en paz?
Soy un gran necio.

Quizás toda la culpa sea
de haberme quitado
la coraza que me protegía.
Al dejar que otros me vieran
les enseñé a hacerme daño.

Al estar herido con armadura
no valoré su importancia.
Pero ahora, que he perdido
todo atisbo de cordura,
solo deseo mejorarla.

Intenté adaptarme, pero
yo no soy esa persona.
No puedo resistir siempre
la ponzoña en el pecho
ni la anestesia en la memoria.

Necesito defenderme
necesito poder recuperar
esa intimidad que perdí
decidiendo exponerme
sin mi armadura social.

Estoy solo en este mundo
y la hostilidad acecha.
Mi magia se consume
presa en este mundo oscuro
que me amedrenta.

Y quizás los errores cometidos
fue por culpa de mucho amar
por encima de mis opciones.
Intenté dar más de lo debido
a gente para a otra dejar marchar.

Necesito más neutralidad,
necesito una coraza nueva.
Seré un monstruo hipócrita,
pero peor es la realidad
que cada día me atormenta.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Tristán

Este mundo es un completo desastre
donde el conocimiento es un veneno
contra la felicidad,
mientras la ignorancia te complace
siendo feliz, pero sin ser el dueño
de tu caminar.

Conozco y por eso evito las drogas,
optando por sedantes distintos:
la música calla
las voces que siempre me acosan
en mi cabeza los días fríos
que nunca se marchan.

He desarrollado gran tolerancia
a escribir mi vida en poemas.
Si escribo de más
la frustración me atrapa.
Y día a día, letra a letra,
disminuye su paliar.

Hace mucho alguien dijo que
solo la dosis es la que hace
al veneno matar.
Y mientras, me veo enloquecer
entre la soledad más desagradable
y la compañía más letal.

No disfruto mucho últimamente
¿Cómo hacerlo si me siento
un fastidio solo
por la decepción generada superable
para todos los que rodeo?
Estoy roto.

Doy vueltas en la cama,
me cuesta más dormir
descanso menos.
No me quiero y que lo hagan
otros no voy a conseguir.
Me desvanezco.

No consigo rendir bien,
no consigo prosperar
ni relajarme.
Sé que voy a perder,
pero deseo poder ganar.
Olvidé cómo perdonarme

He perdido el control,
he malgastado mi talento.
Mi corazón roto,
mi cerebro en descomposición,
cada día estoy más muerto.
Estoy perdido, estoy solo.

Necesito ayuda y nadie
me tiende su mano.
Todos piensan
que estoy perfectamente
y ahora estoy exagerando.
No tengo fortaleza.

Este mundo sigue sin darme
nada de lo que necesito
pese a lo que doy.
Quizás deba marcharme
dejar de ser un hastío,
que es lo que dicen que soy.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Vergüenza por las causas perdidas

Siento vergüenza constantemente,
vergüenza de cosas muy variopintas.
Vergüenza de desaprovechar mi vida,
vergüenza de no valorar mi talento
y dejar que por desuso acabe muerto,
vergüenza por dejar de sentir a veces.

Siento vergüenza como hombre,
de ver tanto energúmeno misógino.
Vergüenza de que, además de sórdido,
siga siendo habitual culpar a la mujer.
Vergüenza de que ellas deban hacer
más que nosotros para hacerse un nombre.

Siento vergüenza de ser un ser humano,
que contamina este planeta a conciencia,
que rehúsa muchas veces a la ciencia,
prefiriendo ahogarse en su propia mugre.
Vergüenza de ver tanta podredumbre,
de ser siempre enemigos y no aliados.

Siento vergüenza de ser español,
porque es un país lleno de conflicto
y donde el pueblo esta siempre dividido
ante las tretas de los más poderosos.
Vergüenza de todos esos locos
que viven en un pasado lleno de rencor.

Siento vergüenza de la humanidad,
que creó una organización para naciones
que solo sirve para fotos, pero las soluciones
son siempre tardías, si es que llegan.
Vergüenza de la hipocresía, vergüenza
de gente que nunca se querrá mojar.

Y quizás mi vergüenza sean piedras
que cargaré hasta que deje de sentir.
Quizás esté a tiempo de exprimir
mis talentos y ganar cierta armonía.
Pero el mundo es una causa perdida,
que siempre dará vergüenza ajena.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Cambio de era

A las puertas del nuevo desafío
analizo el camino que anduve.
Me di cuenta de que tuve
días de felicidad y de hastío.

Llegué hace cuatro años
lleno de energía y fortaleza.
El primer año mi sorpresa
fue una ninfa que me dio su mano.

Pasé sin pena ni gloria 
en el campo de batalla,
pero puse siempre magia
al resto de mis cosas.

En segundo saboreé feliz
algunas victorias dulces,
aunque siempre nubes
entristecieron mi Madrid.

En tercero toqué fondo,
pero seguí luchando 
y llegó el último año
y acabé lleno de gozo.

Aprendí tanto de gente noble
que ya no está en mi vida.
Cada día pesan más las heridas
pero duelen menos los errores.

Sigo escribiendo el relato
que contaré algún día a mis hijos.
Cada paso en este camino
construirá un pequeño legado.

Y aquí estoy, dispuesto otra vez
a dar lo mejor que mí y no rendirme,
El viaje será corto e impredecible
y yo a por todas iré.

Aquí estoy, y a mi espalda,
las voces de aquellos que todavía
siguen dándome su energía
aun sin mediar alguna palabra.

Aquí estoy, ante una nueva era,
que pretendo llenar de magia.
Ya no hay tiempo para la nostalgia
de los que crecieron sin darse cuenta.