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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Tempestad temporizada

Mi vida se ha vuelto frenetismo descontrolado,
mis compases son veloces aunque ordinarios,
rompo las promesas de aquel ideario,
que diseñé durante el estío que ha terminado.

Mi vida vuelve a su grandilocuente decadencia,
a parecer que todo marcha genial
aun siendo una falacia fatal
producto de mi sentimiento de independencia.

Doy un paso hacia adelante y dos hacia atrás,
alzo el vuelo levemente para caer,
no me dijeron nunca que el crecer
podría llegarme a romper el compás.

Rimas abruptas y carácter irracional,
no es exceso de cafeína
es falta de endorfinas
producto de una presión social.

Correr a toda velocidad a todas partes.
¿Para qué?¿Corremos acaso hacia la muerte?
¿Olvidamos que nuestro punto fuerte,
se basa en hacer de la vida un arte?

El arte de que mis frases suenen como versos,
de hacer del ruido la más hermosa de las melodías,
de hacer que el mundo aguante y sonría,
de poder vencer con esta magia lo perverso.

Que no corra el tiempo, que lo necesitamos
en nuestra tarea de cambiar el mundo
con un toque irónico y levemente iracundo,
por favor, dadnos tiempo mientras luchamos.

El telón sigue abierto, foco al centro y micro abierto,
nuestra voz es el motor de cambio ahora,
que sepan que ha llegado nuestra hora:
no cerréis los ojos, permaneced despiertos.

Que la prisa no nos deje sin respirar,
que así es como nos hacen envejecer,
que no nos quiten las ganas de creer
en los sueños por los que vamos a luchar.

martes, 25 de noviembre de 2014

El ensueño hecho ciudad

Enamórate de cada una de sus calles,
canta al amor con un solo suspiros
canta a cada conocido que halles,
canta a las ramas que caen en el Retiro.

Los túneles de Batán luchan por aguantar,
limpios más de dos días,
pero con tanto grafitti dispar
la pintura desaparece entre burdas grafías.

Ciudad Universitaria busca la estabilidad
entre el ajetreo de estudiantes
que a veces salen con hostilidad
a combatir este sistema tan frustrante.

Sol siempre tiene gente comprando
la felicidad en bolsas del Corte Inglés,
mientras que para mí es
un sitio al que ir de vez en cuando.

Hace días que Villaverde no visito,
y que no paseo por los garajes,
pero sí que recuerdo mis hitos
en los lugares donde sufrí el ultraje.

El río sigue oliendo a ese toque enfermizo
que solo nuestra bella Madrid tiene,
el atardecer tiene ese color cobrizo,
y los tejados temen que otra vez truene.

La ciudad sobre agua edificada,
que tiene el mar a muchas millas,
muros de fuego la guardan
a la ciudad de las mil maravillas.

Que mi última voluntad
será contemplarla entera desde el cielo,
a la ciudad que añora la nieve y el hielo,
a Madrid, el ensueño hecho ciudad.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Sin sueño

Tengo una guitarra que es azul
como el cielo que añoro
de aquellos días que una vez fueron
mi bello presente, ahora mi pasado hermoso.

Tengo un bolígrafo que es mágico,
proyecta aquello que siento,
es la magia de esta poesía
que a veces ni siquiera yo entiendo.

Mi camas es un barco de papel,
sumido ante el oleaje de mis pesadillas,
porque para muchos la vida será un sueño,
mas yo lo veo como una tormenta que no termina.

Tengo varios álbumes de fotos,
señal de cómo todo ha cambiado
aunque parezca que siga igual
y que evocan en mí una nostalgia por el pasado.

Tengo un colgante de color plata,
que no te di la última vez que nos vimos,
y que no creo que me atreva a darte jamás
por todos los sueños dulces que murieron tras el estío.

Tengo tantas cosas apiladas en recuerdos,
pero realmente no tengo nada,
pues lo que tengo son huellas
en la arena que borra la mar salada.


martes, 18 de noviembre de 2014

La nana del cielo

La escarcha maquilla mi pelo,
y mis labios tiritan azules
mientras el pecho me arde,
desearía levantarme del suelo,
poder rozar de nuevo las nubes
con solo poder acariciarte.

Desearía poder salir del infierno
en el que estoy hoy atado
por sentirme tan vacío,
pues yo buscaba el amor eterno
que se cobijaba entre tus brazos
esperando que lo protegieran del frío.

Antes de irme a dormir
recuerdo inocente tu sonrisa,
recuerdo cómo te brillaban los ojos
la noche que me dijiste que me querías,
la noche que me gustaría repetir
y saborear de nuevo poco a poco.

Tan feliz me hacía verte levemente,
que podía enfrentarme a un volcán
por la magia que tu amor me concedía,
esa magia que surca mi mente
cada vez que te escribo una poesía,
esa magia que espero que no se marche jamás.

Por eso pido ahora
que las noches de tormenta
me tranquilices con tus besos,
que alivies todas mis penas
cantando esa canción hermosa,
cantando esa nana venida del cielo.