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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

miércoles, 25 de enero de 2023

Danzar mágico III

Tú y yo, corriendo por el vasto infinito
de un campo de estrellas construido
con el delicado roce de nuestros dedos.
Saltamos al vacío, nos tomamos las manos
y giramos alocadamente mientras caemos
en una nube que estalla en una tormenta floral.

Poco a poco me llevas los pies al suelo
y bailamos una vez más al son de hechizos.
Te hago flores con cristales de hielo
y tú las colocas en un árbol hecho de chispas
creando una halo de escarcha y rocío
que recorre cariñosamente nuestras mejillas.

Lanzo llamas de colores, tantos como emociones
tengo descontroladas cuando pienso en ti.
Y tú, a base de las más alocadas acrobacias,
creas un arcoíris ígneo sobre nuestros corazones
que yo disipo con columnas de agua
mientras nos enlazo con delicadas lianas.

Te miro y me miras, y sé que esta magia es distinta,
pero veo el paso de los años juntos en tus pupilas.
Cierro los ojos, te beso, y de nuevo un universo
de luces y colores que me lleva siempre al mismo sitio:
tú y yo, corriendo por el vasto infinito
de un campo de estrellas construido
con el delicado roce de nuestros dedos.

lunes, 16 de enero de 2023

El sueño posbetaneño

Nada es realmente sencillo...
Cuanto más me alejo de Betania,
más negro veo lo que me espera.
Muchos me hablan de viaje de vuelta,
pero no creo que sea necesaria.
Tan solo será una mala racha
o una racha normal después de tanto cambio. 

Todo se siente desagradable
y poco hay que traiga una sonrisa
que tenga la honestidad deseable.
Y llevo tiempo demoliendo expectativas
pero los frutos de mi trabajo aún no llegan:
el sueño posbetaneño no porta entereza,
tan solo una certera incertidumbre.

Supongo que es cuestión de tiempo,
cuestión de que el tiempo pase
y de comenzar a cumplir objetivos.
Cuestión de volver a encontrar un camino
en el que la vida sea memorable
no solo de viernes a domingo.
Cuestión de encontrar mi centro de gravedad...

No puedo dejar de orbitar
mas no dejaré de caer en sitios incorrectos,
no dejaré de tener malos sueños
y la vida no me dejará de lastimar.
Pero alzare mejor el vuelo,
pondré mejor los pies en el suelo,
encontraré nuevos mundos a los que viajar.

martes, 27 de diciembre de 2022

No dejes de cambiar

No, no te confundas:
añoro los viejos tiempos,
pero no te cambiaría por nada.
No quiero que seas más musa
de poemas de sentimientos genéricos.
Quiero que mis versos sean lanzas
que atraviesen tu costado,
que te dejen sin aliento,
que te eleven a los cielos
o que te sostengan en los días malos.

No quiero que seas quien ya fuiste,
no quiero deshacer todos los caminos
que nos pasamos años habiendo recorrido
solo por un fugaz sentimiento de felicidad
que tarde o temprano se volverá a marchar.
No somos química, no somos dogma.
Te quiero a sabiendas de que un día 
puede que me dejes con besos en la boca
que jamás podre poner en tus mejillas,
te quiero con la esperanza de que eso jamás suceda
y que solo la muerte pueda
arrancarme del tacto de tus manos frías.

Así que no te equivoques:
no me gusta que estés triste,
pero se que nada será como antes.
Ni tu ni yo somos los de entonces
ante estos cielos cada vez más grises.
¿Para que ofuscarse en pasados inalcanzables
pudiendo tener aún futuros perfectos?
Te quiero. Tal y como eres ahora, te quiero.
Con tus dudas, con tus miedos,
con esas cosas que me sacan de quicio,
con las nimiedades que tanto me enamoran,
con los días malos y los buenos.

La vida es tan solo un breve suspiro,
mas para nosotros es la mayor de las tormentas,
que viviré rozando tus manos gélidas,
que perderé conquistando tus sonrisas,
que saboreare robándote besos
y que terminaré hambriento de más tiempo
que haber pasado en tu perfecta compañía.
No cambies nunca, cambia por siempre,
crece y deja que crezca a tu lado.
Haz que siga teniendo la suerte
de ver en tus ojos mi mundo a salvo.

sábado, 17 de diciembre de 2022

Por los viejos tiempos

Nos vemos, comemos, charlamos,
nos reímos contando
las mismas historias de siempre.
Nos ignoramos mirando mensajes,
o revisando fugazmente Tik Tok.
Nos vemos cada vez menos veces
y cada vez es menos emocionante
quizás porque hace años que murió la ilusión
y solo quedamos por los viejos tiempos.

Somos la risa sin monologuista
el diván sin el psicólogo,
el cariño sin la atención.
Somos melancolía impositiva
a la que no queremos dar la razón.
No nos queremos, tan solo amamos
a un recuerdo del que no escapamos
y que atesoramos por los viejos tiempos.

Y es que hace ya unos meses,
o unas vidas según a quien me refiera,
que ya no miramos juntos hacia delante
como si ya no nos mereciera la pena.
Quizás ya no seamos novedosos
quizás no seamos ya importantes
quizás nos cansamos los unos de los otros
y nos motivamos para vernos
tan solo por los viejos tiempos.

Las cenas pasaron de veinte a cuatro,
lo opuesto pasó si pensamos en el dinero.
Hicimos excursiones y algún viaje más largo
que ahora son solo vagos recuerdos.
Inauguramos pisos que ahora están vacíos
brindamos por relaciones que no fueron a ningun sitio,
celebramos trabajos que parecían perfectos
y lloramos por conflictos propias del paso del tiempo.
Bailamos, saltamos, reímos, nos abrazamos
nos quisimos como si nunca fuéramos a odiarnos.
Compartimos sueños, seguimos consejos,
libramos batallas siendo compañeros
frente a otros que nos renegaron
y de los que ahora no nos diferenciamos.
 
Vuelvo a casa charlando con un amigo
y me doy cuenta de cómo pasa la vida
y de cuántos solíamos ser y de los que ahora quedan
cuando nos sentamos juntos en una mesa.
Crecer muchas veces tiene sus ritmos
y suele dejar muchas heridas.
Y aunque no todos cumplen la norma,
poco a poco me rodeé de muchas personas
que viven solo de los viejos tiempos.