-->
Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

martes, 20 de junio de 2017

Poema de la redención

Leo los telediarios, otro caso
de violencia sin sentido.
Mientras, cierta red social
condena absurdos inofensivos.
Duele un mundo tan egoísta
y con tan poco juicio.

Veo como algunos roban
y otros se mueren de hambre.
Y los que de valor se sobran
carecen de sabiduría,
mientras que estos perecen
frente al poder de "la caja tonta".

Este mundo esta muriendo
con nuestro narcisismo.
Los más sabios ya nos dijeron
que poca vida queda ya
y que, cuando despertemos,
muertos estaremos en nuestros ombligos.

Este mundo distorsiona mi poesía,
porque es de todo menos elegante,
porque es pura hipocresía.
Porque todos fingen y amagan
sentimientos que son mentiras,
historias que no les calan.

Y me duele verme como parte
de la corrupción que hay.
He perdido mi alma y el arte
de plasmarla en bellos versos.
Soy un muerto caminante
presa de nuestro debacle moral.

¿Cómo nos mirarían a los ojos
aquellos que murieron
y vivieron antes que nosotros?
¿Cómo nos miraran con bondad
los niños del futuro roto,
ese que ahora estamos creando?

Y por eso en días como el presente,
en los que soy juez y verdugo
y víctima de mi subconsciente,
visito mi jardín y mis recuerdos
buscando razones consistentes
por las que merezca la pena seguir viviendo.

Y vale la pena siempre, mas un cambio
en nuestra forma de vivir
se ha vuelto más que necesario.
Aquí dejo un nuevo intento
de lucha contra un mundo alterado,
un poema de redención.

jueves, 1 de junio de 2017

Atrapados en el tiempo

Escribo un día más,
quedándome un día menos.
Esperable o no,
mi comentario es cierto.

Escucho música variada
en tiempo universal y propio.
Y que lo nuevo sea a veces
tan viejo me parece curioso.

Escucho melodías que llevan
a mi mente a mundos diversos.
Lugares que quiero conocer
dulces lugares del cruel ensueño.

Mundos de hadas, mundos de ninfas
mundos grises y mundos azules.
Mundos hechos sobre el mar,
mundos hechos sobre las nubes.

Suena una melodía y caigo
en una incertidumbre infinita.
Los mundos se distorsionan
y todo a mi alrededor gira.

La distorsión viene de escuchar
melodías que son imperfectas.
Imperfectas porque no encajan
tal como suenan en mi cabeza.

Estuve tiempo reflexionando
para entender que la cuestión:
las canciones son reflejos
de lo que alguna vez fui yo.

La música es un pasado
lleno de sensaciones alegres
que nunca se van
pero que nunca vuelven.

Sensaciones incorrectas
producto de la nostalgia
que llenan toda mi mente
de realidades que son falsas.

Y es que no se puede evitar
sentir rasgos de la juventud
la de jugar y comer chuches
y ver el cielo de color azul.

Quiero volver, mas no puedo.
Todo mi mundo da vueltas
quiero volver a casa, mas
no es posible mi respuesta.

Atrapados en el tiempo,
condenados a la perdición.
Solo buscamos volver
a donde una vez hubo amor.

martes, 23 de mayo de 2017

Dualismo epistemológico

Han pasado tres años y más de una tarde
he tenido una nostalgia de las grandes.
¿Como pudo pasar tanto tiempo?

Y aunque ciertos días de septiembre y mayo
haga alguna visita y me sienta aliviado
eso no cura todo lo que lo he añorado.

Mientras unos buscan la respuesta
en el futuro,
mi respuesta ya se encuentra
en el pasado.
Los mejores días tuvieron su turno
cuando tuve yo al Sanvi a mi lado.

Y en la uni luchar contra los elementos,
asumiendo que antaño hubo mejores tiempos.
No tengo muchas más opciones.

Y son muchos los días que mi alma agotada
respira aliviada cuando llega a casa
y sin haber aprendido nada.

Porque no es aprender, es solo
dar temario.
Porque no hay ningún modo
de estar motivado.
Porque los profes ahora son más malos
desde que no tengo yo al Sanvi a mi lado.

Porque que la media cuente más
o el paro
no son formas correctas de motivar,
sino de deprimir.
Será que a la realidad no estoy acostumbrado,
a esa en la que el Sanvi no está junto a mí.

Entré en una carrera para responder dudas
pero 3 años después solo tengo angustias,
la vida sigue y yo debo también.

Y aunque dicen que el tiempo no pasa en balde
del Sanvi hace tres años que ya yo no soy parte.
Mantengo la fuerza aun sin ser capaz.

Porque crecer es algo que no puedo
elegir por mi cuenta.
Porque serán los bellos recuerdos
los que me den respaldo.
Que aunque esos días nunca vuelvan,
sé que el Sanvi siempre estará dentro de mí.

domingo, 21 de mayo de 2017

Reminiscencias viatorianas

Ayer volví a casa de forma especial.
Y es que, aunque siempre haya entusiasmo,
esta vez pude ver estupefacto
por qué una vez llamé a este sitio mi hogar.

Tengo una mochila con un pin de un árbol
que me acompaña en esta etapa ominosa,
que me da luz cuando otros me dan sombras.
Que demuestra la semilla que en mí sembraron.

Tengo en esa mochila un cuento de un rey,
un festival por Haití, un haiku modernista.
Tengo una sucesión perfecta de bellos días.
Decidme si no añoráis lo que ahora no tenéis.

Decidme que no ha significado nada todo esto,
haced que de verdad crea que puede ser posible
que mi felicidad solo sea un sueño inconcebible
para aquellos que se hacen llamar cuerdos.

Decidme que me equivoco y solo sabré sonreír,
porque habéis incurrido en mentiras.
Porque si el Sanvi no es bello como la vida,
entonces pocas razones hay para vivir.

Que sigo echando de menos las clases,
los profesores, el recreo, los descansos.
Sigo añorando todos aquellos bellos ratos
donde tenía aún mucha vida por delante.

Y aunque el tiempo ahora oprima más
que antaño una vez lo hizo,
yo del Sanvi nunca me olvido:
mi gratitud por siempre suya será.