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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

domingo, 10 de mayo de 2015

El caballero de tu sonrisa

La noche acecha al mediodía,
y mi guardia comienza una vez más,
y una vez más he de proteger
a todo lo que he llegado a amar.

Mi guardia comienza para guardarte
a ti del resto del universo,
llevo tu sonrisa como estandarte
para ser tu escudo contra tus tormentos.

La espada del amanecer que se posa
sobre la magnificencia de tus caderas,
y el guardián de tu particular invierno
que será verano si entre mí te encuentras.

El que pase las noches en vela
viendo tu reino completamente a salvo,
el protector de tus noches de ensueño,
el que te guarde de cualquier daño.

Que mi guardia empieza una noche más
y esta noche te calmaré con una poesía,
 no quiero fama, ni gloria, solo tu amor
y que me recuerdes como el caballero de tu sonrisa.

sábado, 9 de mayo de 2015

La mayor aventura de todos los tiempos V

El camino amarillo termina en medio de la nada,
y me lleva a una gran ciudad llamada Amarok,
voy forjando los pasos de una aventura casi acabada.

Atravieso edificios que tocan el cielo sin temor,
y llego al final a un imponente castillo,
donde las puertas se abren con gran clamor.

"¡El gran héroe ha llegado!" proclaman a gritos
unas voces que no consigo ver en ninguna parte:
son hadas que surcan el cielo infinito.

Entrar en el castillo me lleva al pasaje
anterior a llegar a la sala que alberga el trono,
el rey ha llegado y todos lo saben.

La paz llegó por fin a este gran todo
que son estas tierras de ensueño,
tierras que desde lo más profundo adoro.

Los reinos de la paz, del sol y del cielo,
los reinos que me han dado una nueva vida,
para de verdad empezar de cero.

Mundos de reflexiones avanzadas, de suaves sonrisas
ciudades y vistas que aquí quedan grabadas,
porque lo único que acaba aquí es esta poesía.

miércoles, 6 de mayo de 2015

El lado feliz de la poesía

Comienzan los días de luz,
y la capa negra se la lleva el viento,
me libero de todos los problemas
me aparto de todo tormento.

Las sombras perdieron ante la calidez
del estío de tu sonrisa
que ilumina la vida que una vez conocí,
que mece la vida con una suave brisa.

La vida se pierde bajo la capa negra,
por eso llegó la capa blanca
que guarda sonrisas por doquier,
y amores que solo el otoño mata.

Que mientras tenga tu luz,
que eclipsen si quieren el sol,
sobrevivo desde el fatídico día,
que con un beso salvaste mi corazón.

Días de sonreír al verano de sonrisas,
para dejar paso a la felicidad casi perpetua.
Seamos felices hasta que caiga de verdad el sol,
y entonces nos ocuparemos de ese problema.

Que la vida es un suspiro que se esfuma,
entre la punta de unos dedos resbaladizos,
cada verso es un paso a unirme con la muerte,
y una oportunidad de mejorar mi destino.

Improviso en la vida a ritmo propio,
un ritmo marcado por tu hermosa sonrisa,
me pregunto si alguna vez estuve
realmente en este lado de la poesía.

Que la vida concluye en uno de estos versos,
pero este cuarteto no será mi despedida.
Tampoco la tuya, así que únete conmigo
al lado feliz de la poesía.

sábado, 2 de mayo de 2015

En el bosque

Un árbol más, me encuentro perdido,
la simetría de la arbolada me confunde
y en la armonía del bosque he confundido
tus labios con dos hermosas nubes.

Dos árboles, y te busco en la magia,
del que sabe que a cada paso más cerca
más se aleja de encontrar la nada,
como si solo diéramos tontas vueltas.

Tres árboles, delirio a la deriva,
que deriva en bellas alucinaciones,
como verte en el lugar donde
tú no estarías.

A la sombra de los pinos, la luz
desaparece dejándome a la sombra,
dando luz en el ángulo que importa
para ver realmente dónde estabas tú.

Justo a mi lado, donde siempre estabas,
cuatro árboles, se empieza a ver una salida,
te tomo la mano, y siento la magia,
que el bosque tenía tan bien escondida.

El mago halló respuestas en su búsqueda inexacta
de sentir una belleza fascinante,
de explicar esas cosas inefables,
que en el bosque de la ninfa pasa.

Un suspiro de primavera que guarda
miles de formas de decir te quiero,
y el mago usó de nuevo su magia
y transformó la magia en un beso.

Un llano del bosque, y dos nubes blancas,
que se rozan con la punta de los dedos,
volvió a hacerlo la ninfa del agua:
volvió a encontrarme las puertas al cielo.