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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

domingo, 23 de noviembre de 2014

Sin sueño

Tengo una guitarra que es azul
como el cielo que añoro
de aquellos días que una vez fueron
mi bello presente, ahora mi pasado hermoso.

Tengo un bolígrafo que es mágico,
proyecta aquello que siento,
es la magia de esta poesía
que a veces ni siquiera yo entiendo.

Mi camas es un barco de papel,
sumido ante el oleaje de mis pesadillas,
porque para muchos la vida será un sueño,
mas yo lo veo como una tormenta que no termina.

Tengo varios álbumes de fotos,
señal de cómo todo ha cambiado
aunque parezca que siga igual
y que evocan en mí una nostalgia por el pasado.

Tengo un colgante de color plata,
que no te di la última vez que nos vimos,
y que no creo que me atreva a darte jamás
por todos los sueños dulces que murieron tras el estío.

Tengo tantas cosas apiladas en recuerdos,
pero realmente no tengo nada,
pues lo que tengo son huellas
en la arena que borra la mar salada.


martes, 18 de noviembre de 2014

La nana del cielo

La escarcha maquilla mi pelo,
y mis labios tiritan azules
mientras el pecho me arde,
desearía levantarme del suelo,
poder rozar de nuevo las nubes
con solo poder acariciarte.

Desearía poder salir del infierno
en el que estoy hoy atado
por sentirme tan vacío,
pues yo buscaba el amor eterno
que se cobijaba entre tus brazos
esperando que lo protegieran del frío.

Antes de irme a dormir
recuerdo inocente tu sonrisa,
recuerdo cómo te brillaban los ojos
la noche que me dijiste que me querías,
la noche que me gustaría repetir
y saborear de nuevo poco a poco.

Tan feliz me hacía verte levemente,
que podía enfrentarme a un volcán
por la magia que tu amor me concedía,
esa magia que surca mi mente
cada vez que te escribo una poesía,
esa magia que espero que no se marche jamás.

Por eso pido ahora
que las noches de tormenta
me tranquilices con tus besos,
que alivies todas mis penas
cantando esa canción hermosa,
cantando esa nana venida del cielo.

domingo, 16 de noviembre de 2014

No he encontrado aún lo que estoy buscando

He caminado por mis sueños
he caminado por el borde de tu sonrisa
he sentido tan cerca el cielo
solo rozando tus mejillas.

He vivido mil aventuras
buscando la verdadera felicidad,
y, tras las pérdidas, perdura
lo mucho que logré en realidad.

He caminado por los campos más verdes,
he luchado contra el gran Neptuno,
me he esforzado ante un recorrido tan duro
y me he mantenido fuerte.

Me he equivocado mil veces,
muy pocas para ser honestos;
pues a veces tuve mucha suerte
y a veces tuve mucho miedo.

He mirado a mi enemigo a los ojos
y le he dicho que era valiente,
y me siento más que dichoso
aunque nunca será suficiente.

Que vuelve otro invierno frío,
y sigo componiendo como si nada
escribo con un corazón marchito
que decepcionado se desangra.

Que he vivido la vida a poemas
y los momentos a golpe de verso,
las decepciones con dilemas
y con canciones los sueños.

Que cuatrocientos es un número pequeño
comparado con la de noches que pasé llorando,
quizás sea por insomnio o quizás por el pensamiento
de que no he encontrado aún lo que estoy buscando.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Que parezca que todo va bien

Se apagan las luces del escenario,
saco la guitarra y empiezo a tocar,
a veces me pregunto si tal calvario
me merece la pena soportar.

Toco un par de acordes,
escribo un par de rimas
antes de que me abordes
con otra de tus mentiras.

Se encienden las luces de nuevo,
todo parece normal,
me mantengo firme sin ser sincero
viendo como mis amigos lo pasan tan mal.

Se apagan las luces y lloro por ti,
grito al mundo con mucha ira,
no importan cuantos versos escriba
todos llorarán por lo necio que fui.

Se ilumina al mundo y vuelvo a él
como lo que esperan de mí: un ente racional.
Pero cuanto me cuesta esperar
a que la noche llegue otra vez.

Que parezca que a esto sobrevivo,
que alcancé ya la madurez
que mi vida no pende de un hilo,
que parezca que todo va bien.

Que me aferre a ese hilo que cuelga
de la punta de tus dedos
que las luces se enciendan de nuevo
y que una falsa felicidad aparezca.

Que las luces se apaguen para siempre,
que la felicidad no sea un instante de placer
que viva en un aparte de la página del presente
donde todo realmente vaya bien.