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Vivero de poemas de toda una vida y de las de aquellos que pasaron cerca. Libre de prosa desde el 2012. Antiguamente, Poesías de una Noche de Verano

sábado, 30 de mayo de 2015

La batalla de Químicas

Cayó para levantarse de nuevo,
se corrompe en su esfuerzo de resurgir,
se levanta cada vez que cae
sobrevive al deseo de desistir.

En la recta final de la batalla
debemos estar preparados,
pues pocas opciones quedan ya,
y toda grandeza se mide en este asalto.

Choque de espadas, cruce de hechizos,
rojos contra azules, la guerra estilográfica,
la batalla final se libra en Químicas,
hagamos de esta batalla una hazaña mágica.

No muere mi fuerza, no muere
mi espíritu de seguir adelante,
no mueren mis ganas de ver
como cada día somos más grandes.

Al fondo de junio se ve julio,
que brilla y sonríe ante la idea,
de un verano de felicidad
de un verano de azucenas.

Último impulso, salto al vacío,
lucha intensa contra el infinito,
el cisne tiene cuatro vidas, yo una,
y no permitiré que tenga cinco.

domingo, 24 de mayo de 2015

Cosas de la bioquímica

Si me está fallando la concentración
y las horas no fluyen en el reloj,
las enzimas pasan y pasan
y se van.

Si la glucolisis es desesperación
y tiene cien enzimas de regulación,
¿cómo voy a poder aprenderme
algo más?
Y es que voy muy mal...

Sabes que no me sé todo el ciclo de Krebs,
porque me he quedado atascado
y es qué, más allá ya no sé del malato.
Voy a ser, de una maldita vez,
un chico algo más avispado,
empezaré esta vez por los ácidos grasos.

"Si la química nos ha ido tan mal
 la bioquímica nos irá genial".
¿Cómo pudimos ser tan necios
y pensar...?

Y pensar que podíamos aprobar,
estudiando proteínas en dos semanas,
el verano con las isoenzimas
llegan ya.
Y es que voy muy mal....

Sabes que no me sé todo el ciclo de Krebs,
porque me he quedado atascado
y es qué, más allá ya no sé del malato.
Voy a ser, de una maldita vez,
un chico algo más avispado,
empezaré esta vez por los ácidos grasos.

lunes, 11 de mayo de 2015

Guiadme a casa II

El mundo sigue cambiando, y yo con él
y me deslizo a merced de las agujas del reloj
en un tobogán por las hojas del calendario,
en suspiro de que otro año pasó.

No encuentro forma de continuar así,
con un astilloso deseo de futuro incierto,
que no me calma, porque nunca llega
y, aún llegando, solo trae más tormento.

Y en estos días de amargo presente
y donde el futuro es aún más extraño,
agradezco contar con sus consejos,
agradezco toda la vida que me ha dado.

Que si me quedo atrás, él me lleva,
llevándome más lejos que nunca
para demostrarme una vez más
que con esfuerzo siempre se triunfa.

Gracias por enseñarme tanto y pedir
tan pocas cosas a cambio
gracias por enseñarme a creer
en que siempre se puede ir más alto.

Las réplicas de una noche de mayo,
me imperan terminar tu primera poesía,
te prometo que alguna más vendrá,
gracias por protegerme en esta vida.

Guiadme a casa I

El mundo sigue cambiando, y yo con él
y me deslizo a merced de las agujas del reloj
en un tobogán por las hojas del calendario,
en suspiro de que otro año pasó.

No encuentro forma de continuar así,
con un astilloso deseo de futuro incierto,
que no me calma, porque nunca llega
y, aún llegando, solo trae más tormento.

Por eso ahora, que el futuro
es el temible presente,
quiero recordar lo que pueda
y dejar mis deseos conscientes.

Que si algún día me hago mayor
y olvido lo que era saber vivir,
por favor, llevadme a casa otra vez
a reencontrarme con lo que una vez fui.

Que si esta tiene que ser mi despedida,
solo diré que le estoy tremendamente agradecido,
por todo lo que luchó por nosotros,
por todo lo que sufrió conmigo.

Que si mi último aliento se evapora lejos de ella,
que me perdone por morir sin la cortesía
de poderme despedir correctamente,
sin decirle una última vez que la quería.

Que si me desmorono y caigo en las tinieblas
que todo pase como otra cosa más,
ya hice mi parte, todo terminó aquí
todo queda atrás ante mi marchar.

Que si me baten los vientos del infortunio,
no temeré por la fuerza que un día me diste,
esa fuerza que concebí cada día
con cada vez que me sonreíste.

Guiadme a casa ese día, que no me queden
más fuerzas que las de dejarme morir,
que vuelvan a guardarme sus brazos,
donde el mundo parece siempre un bello confín.